Edurne Herrán

Y [No pain, no glory]


© Edurne Herrán, 2014

(EN) 'No pain, no glory'

I constantly feel assaulted by words and actions coming from that ‘Faith Bank’ that has branches in every single village of this country. Creating fear and manipulating minds are the main engines for any successful religion. Fear is a lot better at convincing (or persuading) than love… There is no comparison!  If you don’t behave, there will be a punishment, and it will hurt… a lot. 

But the true danger of religion is those few men behind a shield called God. They fear people who are not dependable of them, people whom they cannot control, and people who question them. 

They say that the worst of punishments is Hell. I remember that a friend used to say that rather than going to Heaven, he wanted to end up in Hell, because over there it would surely be warm, there would be music, drinks, cigarettes and scarcely-clothed men…. And in fact, I prefer hot weather to cold; there is nothing I can do about it. And, by the way, I religiously read every month my horoscope.


(ES) 'Sin dolor, no hay gloria'

Constantemente me siento agredida por palabras y hechos provenientes de ese ‘Banco de Fe’ que tiene sucursales en todos los pueblos de este país. Crear miedo y manipular mentes son el principal motor de toda religión exitosa. El Miedo convence (o manipula) mucho mejor que el Amor. ¡Dónde va a parar! Si no te portas bien, habrá un castigo y dolerá… mucho.

Pero el verdadero peligro de la religión son unos cuantos hombres que están detrás de ese escudo llamado Dios. Temen a la gente que no depende de ellos, a la gente que no pueden controlar y a la gente que los cuestiona.

Dicen que el mayor de los castigos es el Infierno. Recuerdo que un amigo solía decir que antes que al cielo prefería ir al infierno, porque allí se está calentito, hay música, bebida, cigarros y muchos hombres ligeros de ropa.  Y es que yo soporto mejor el calor que el frío, qué le voy a hacer.  ¡Ah! Y todos los meses leo religiosamente mi pronóstico astrológico.


© Edurne Herrán, 2014